Avconv: el primo desconocido de FFmpeg que todavía puedes usar para convertir y recortar vídeos
Grabaste una jugada brutal, un speedrun con PB incluido o diez minutos de caos en party game con los colegas, y ahora tienes un fichero de dos gigas que ni tu móvil puede reproducir. Bienvenido al mundo de la conversión de vídeo en Linux, donde un comando llamado avconv lleva años siendo protagonista, aunque sea el hermano menos famoso de la familia.
¿Qué es avconv?
avconv es el comando principal de Libav, un proyecto que nació en 2011 como una bifurcación (fork) de FFmpeg tras desacuerdos internos entre los desarrolladores. Su función es la misma que la de FFmpeg: convertir, recortar, extraer audio, cambiar formatos y, en general, hacer de todo con ficheros de vídeo y audio desde la terminal.
Un ejemplo básico para comprimir una grabación de gameplay:
avconv -i partida.mkv -c:v libx264 -crf 23 partida.mp4
Con esa línea, un fichero enorme de Matroska se convierte en un MP4 mucho más ligero, listo para subir a YouTube o pasar por WhatsApp (bueno, WhatsApp lo va a destrozar igual, pero al menos cabrá).
La historia: avconv vs ffmpeg
Aquí viene el lío que confunde a todo el mundo. Durante años, en Debian y Ubuntu, al escribir ffmpeg lo que realmente se ejecutaba era avconv con un aviso de que el comando estaba obsoleto. Esto generó una confusión legendaria en foros: gente buscando soluciones para ffmpeg y encontrando respuestas para avconv, y viceversa.
La historia acabó como acaban casi todas las bifurcaciones: FFmpeg siguió vivo y muy activo, Libav se mantuvo un tiempo y finalmente el proyecto se dio por terminado en 2018, recomendando a sus usuarios volver a FFmpeg. Hoy, en cualquier distribución moderna, lo que tienes instalado es FFmpeg.
¿Merece la pena usarlo entonces?
Honestamente: solo si ya lo tienes instalado en un sistema antiguo o si por herencia de configuración te encuentras con él. La sintaxis es casi idéntica a la de FFmpeg, así que todo lo que sepas de uno te sirve para el otro. Pero para instalaciones nuevas, FFmpeg es el camino: más formatos, más filtros, más soporte de hardware y desarrollo activo.
Dicho esto, si tu máquina tiene avconv, estos son usos que le puedes dar:
- Recortar un clip sin recodificar:
avconv -i grabacion.mp4 -ss 00:01:30 -t 30 -c copy clip.mp4. Ideal para quedarte solo con el momento clave de una partida. - Extraer el audio de un directo para escucharlo por separado.
- Convertir a un formato concreto para editarlo después en tu programa de montaje favorito.
- Reducir el peso de grabaciones antiguas de tu disco de juegos sin perder demasiada calidad.
El contexto: por qué un gamer en Linux se encuentra con esto
Si juegas en Windows, tus grabaciones probablemente salgan de OBS o del Game Bar y no tocas terminal nunca. Pero en Linux, sobre todo si montas un servidor casero o una máquina dedicada a grabar y archivar, la terminal es el rey. Y ahí es donde comandos como avconv o ffmpeg se convierten en herramienta diaria: automatizas conversiones con un script, y mientras cenas, tus veinte horas de grabaciones se comprimen solas.
La alternativa moderna: ffmpeg
Si llegaste aquí buscando avconv, déjanos la versión equivalente en FFmpeg para que no pierdas el tiempo:
ffmpeg -i partida.mkv -c:v libx264 -crf 23 -preset medium partida.mp4
Prácticamente igual, ¿verdad? Y con -preset puedes ajustar la relación velocidad/compresión. Para recortes sin pérdida, -c copy sigue siendo el truco mágico: copia los datos tal cual sin recodificar, en segundos en lugar de minutos.
Conclusión
avconv es una pieza de la historia de Linux: una herramienta que fue muy relevante, protagonizó una de las disputas internas más sonadas del software libre y acabó cediendo el trono. Si te lo encuentras por ahí, ya sabes qué es y cómo funciona. Pero para tu flujo de trabajo diario con clips y grabaciones, instala FFmpeg y olvídate. Tu SSD, y tus compañeros de squad que esperan el clip de tu mejor jugada, te lo agradecerán.